El 27 de octubre de 1838, don Santiago Estrázulas y Lamas, vicario de la Iglesia Matríz de Montevideo ungía en óleo y crisma a Edelmira Diosnisia Areta Arrúe, siendo apadrinada por su tío materno don José Tomás Arrúe López de Castilla y su tía doña María de la Natividad Laguna de Arrúe López de Castilla.
Edelmira había nacido en Montevideo el 8 de abril de 1838, en un histórico hogar capitalino, fruto del matrimonio conformado por una de las parejas más representativas del patriciado criollo, don Juan Manuel Areta Landuaceres, distinguido Coronel de la Independencia de vieja cepa fundacional y activo miembro de la Hermandad de la Caridad, casado el 25 de julio de 1828 en la Iglesia Matriz con Celestina Arrúe López de Castilla.
Nieto paterno de don Antonio de Areta Iriondo, nacido en 1763, casado en Montevideo el 27 de febrero de 1783 con doña Petronila Landuaceres Mendoza, nacida el 2 de junio de 1770. Su abuela, doña Petronila Landuaceres Mendoza de Areta era descendiente de primeros pobladores y procedía por su línea materna de la antigua casa Carrasco Melo-Coutinho, siendo hija de Manuel Tadeo Landuáceres y María Rosa Mendoza Artigas, nieta de Pedro de Mendoza Olguín de Ulloa y María de la Encarnación Artigas Carrasco, bisnieta de Juan Antonio Artigas Ordovás, casado en Buenos Aires el 25 de octubre de 1717 con doña Ignacia Xaviera Carrasco Melo-Coutinho, hija de Salvador Carrasco Fernández de los Cobos (dueño de las tierras del balneario montevideano que lleva su nombre) y la porteña Leonor de Melo-Coutinho, dama de linajudos antecedentes, nacida en Buenos Aires, el 6 de noviembre de 1665. Descendiente de Juan de Melo Coutinho, heredero y nieto del primer Donatario de Espírito Santo, Vasco Fernándes Coutinho, llegado a Sudamérica para administrar su territorio el 23 de marzo de 1535.
De su lado materno era nieta del muy hidalgo don José Antonio Arrúe de Ipenza, hacendado, Comandante de Milicias de Caballería y Alcalde Ordinario (hijo de don Martín Arrúe Olaso Irazusta y doña Ana Francisca de Ipenza Campos Arteaga), casado el 4 de junio de 1796 con doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres, criolla de abolengo hispano, hija de don Juan López de Castilla y Rojas Calderón, estanciero e integrante del Cabildo de Montevideo en la función de Alcalde de la Santa Hermandad, quien llegó a estas tierras en 1756 integrando el cuerpo de los Reales Ejércitos, de donde pidió su retiro en 1768 para dedicarse a las tareas rurales. Casado en 1761 a los 35 años de edad con la criolla Luisa Francisca Cáceres y González, de 15 años a la fecha, nacida el 26 de junio de 1746, hija del argentino Bernardo de Cáceres, radicado en Canelones donde era estanciero, casado en 1738 con la porteña Francisca González de la O. (Matrimonio del que también desciende doña María Josefa Álvarez Cáceres, quien formaría otro enlace patricio al entregar su mano en matrimonio a don José Nicolás Artigas Aznar, hijo de Martín José Artigas Carrasco y Francisca Antonia Aznar Pasqual Rodríguez-Camejo, por ende hermano del Prócer José Gervasio Artigas.
Por su parte, Edelmira Diosnisia Areta Arrúe contrajo matrimonio en 1856 con el militar y estanciero Diego Julián Martínez. Hijo de Diego Martín Martínez Gómez de Saravia, estanciero y militar, quien había iniciado su carrera al servicio del Rey, figurando como Alférez de Caballería en 1812. A sus ochenta y cuatro años cuando dicta su testamento el 16 de mayo de 1862 ante Carlos Casaravilla dejaba una caudalosa fortuna en campos, parte de la monumental propiedad paterna. Casado con su prima, Bonifacia Martínez Morlíus, hija de Baltazar Martínez y María Ignacia Morlíus Crespo -por ende- sobrina de Agustina Morlíus Crespo, casada con Esteban Justo García de Zúñiga (abuelos éstos de Clara García de Zúñiga García de Zúñiga, mujer de don Tomás Manuel de Anchorena). Sus abuelos paternos fueron don Fernando Martínez Alonso de la Peña (alférez Real del Cabildo, luego Capitán de Milicias y dueño de un extenso latifundio entre los ríos Yí y Negro, campos que comprendían la friolera de casi un millón de cuadras), casado con doña Martina Gómez de Saravia y Quijano, dama de abolengo hispano-criollo. Cabe destacar que también fue hija de este matrimonio doña Saturnina María Francisca Martínez Gómez de Saravia, casada con el Dr. León Policarpo de Pereda y Saravia, unión de la que nace León de Pereda Martínez, quien forma un hogar patricio el 14 de septiembre de 1834 al tomar la mano en matrimonio de Casiana Arrúe López de Castilla, tía de Edelmira, nuestra homenajeada.
Diego Julián fue hermano de: Dolores Martínez Martínez, casada con su tío materno Tomás Martínez Morlíus; Fernando Martínez Martínez, unido en matrimonio el 25 de agosto de 1851 en Las Piedras, Canelones, con su prima hermana Lucía de Álzaga Martínez (padres de Edelmira Martínez Álzaga, casada con su tío materno Martín de Álzaga Martínez); Baltazar Martínez Martínez; Mariano Gumersindo Martínez Martínez -uno de los fundadores en 1871 de la Asociación Rural del Uruguay; Francisco de Paula Martínez Martínez, marido de su prima hermana Cecilia de Álzaga Martínez (hermana de Lucía e hijas de don Cecilio de Álzaga Carrera y doña Francisca Antonia Martínez Morlíus y nieta paterna del célebre ajusticiado don Martín de Álzaga, opulento comerciante y político español de importante actuación en el Virreinato del Río de la Plata, especialmente por su participación en el rechazo de las Invasiones Inglesas). Cabe resaltar que cuando Liniers redactó las capitulaciones exigiendo a los ingleses su rendición, al leerlas don Martín de Álzaga, hace que en las mismas se incluya la cláusula en la cual Whitelocke además de la rendición debía abandonar en un plazo de dos meses Montevideo. Las tropas británicas se retiraron de Buenos Aires y el 9 de septiembre de 1807, abandonarían la Banda Oriental.
En esas circunstancias Liniers redacto las condiciones de la capitulación, se las dio a leer a sus colaboradores, entre ellos Álzaga y éste le indicó que faltaba en las mismas la retirada de los ingleses de Montevideo. Ante la observación, Liniers argumentó que ese pedido podría parecer desmedido y hacer fracasar el acuerdo con los británicos que todavía contaban con medio ejército sin emplearse y la flota en el río. Sin embargo Martín insistió y logro que esta cláusula figurara en el acuerdo. Esta actitud fue decisiva su participación para que Montevideo fuese devuelta por parte de los ingleses. De no ser así, esta ciudad hubiese quedado como enclave de la monarquía británica en el Río de la Plata.
Edelmira y Diego Julián fueron padres de dos hijas: Gabriela y Edelmira.
Gabriela Martínez Areta nacía en Montevideo el 18 de mayo de 1857, siendo bautizada en la Parroquia de San Agustín de la Unión el 8 de septiembre del corriente año. Fueron sus padrinos sus abuelos Juan Manuel Areta Landuaceres y doña Celestina Arrúe López de Castilla.
En el año 1879 consta el matrimonio de Edelmira Martínez Areta con Juan Pedro Méndez-Caldeira de la Torre, sus padres fueron Pantaleón Méndez-Caldeira Bedoya y Juana Petrona de la Torre, sobrino de Angélica Méndez-Caldeira Bedoya, casada con Pedro Villademoros Palomeque y Juan Gualberto Méndez-Caldeira Bedoya, marido de Josefina Pereira Vidal (hija de Gabriel Pereira, Presidente de la República).
Hija de Juan Pedro y Edelmira fue Edelmira Méndez-Caldeira Martínez, nacida en la ciudad de Montevideo el 14 de enero de 1884, siendo bautizada en la pila de la Catedral de Montevideo, el 7 de julio del mismo año, apadrinada por el Dr. Enrique Baltazar Moreno, distinguido militar y diplomático argentino que combatió en la guerra del Paraguay y participó en la fundación de Necochea y Ana Méndez.






No hay comentarios:
Publicar un comentario