jueves, 20 de agosto de 2026
"Doña Bernarda, el reflejo de una estampa patricia"
"La fidelidad del pincel de Cayetano Gallino condensó en el retrato toda la sencillez de una estampa patricia ajena a frivolidades y notas rumbosas"
"Es doña Bernarda Castilla -perdón, doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres, si se quiere ser más exactos con los documentos que con la simplicidad con que ella usó su propio nombre-, parienta de Isabel la Católica, según lo hace sospechar su apellido, envuelta en un sobrio chal claro que contrasta con la intensa oscuridad que sirve de fondo al lienzo, expresión ambigua en la mirada y el pelo recogido en un moño que remata el peinetón. Así, tal cual, severa, sin afeites. Si de la reina católica solían admirar sus contemporáneos lo mucho que podía durarle un vestido remendado, de la matriarca criolla que pintó Gallino pudieron también admirarse similares prendas de virtud y una misma vara de austeridad para medir los tiempos de holgura, como los de sacrificio".
Dio dos robustos linajes al patriciado —Arrúe y Arrién—, sobrevivió a dos maridos, fue madre y abuela de guerreros y hombres de negocios y ascendiente de dos expresidentes de la República —no de cualquiera—, de la República Oriental del Uruguay. Supo vivir tiempos de fortuna y padeció con abnegación los infortunios; murió anciana y quedó aposentada en el cuadro, mirando desde allí a la posteridad. (con estas palabras describe a doña Bernarda, el recordado historiador y genealogista Ricardo Goldaracena en esa magnífica obra titulada "El libro de los Linajes")
De tal palo, tal astilla, valga por una vez el difundido aforismo. Era criolla de abolengo hispano, doña Bernarda. Por los registros parroquiales de San Isidro Labrador sabemos que nació el 20 de agosto de 1777 y que, seis días después, recibió los Santos Óleos y la Crisma, suministrados por el Tte. de Cura don Esteban Porcel de Peralta. Fue la penúltima hija de Juan López de Castilla y Rojas Calderón, andaluz, original de Huelva, nacido en 1726 y de la criolla Luisa Francisca de Cáceres y González de la O, casados en Montevideo, en 1761.
Su padre, varón de la casa de Castilla —hijo de Andrés López de Castilla y de María Catalina de Rojas y Osorio—, vino a América en 1756 integrando el cuerpo de los Reales Ejércitos, de donde pidió su retiro en 1768 para dedicarse a las tareas rurales.
Según los archivos, en el año 1764 compra una chacra, en 1772 recibe un solar urbano, en 1775 escritura la compra de otra chacra sobre el Miguelete, a la que años más tarde añade la adquisición de otra contigua. Sobre el Pintado compra dos estancias en 1776, debiéndose agregar la adquisición de otra estancia entre los arroyos de la Cruz y Pintado, con cabezas de ganado, caballos, ranchos, corrales y utensilios.
En 1782 se lo encuentra a Juan López de Castilla y Rojas Calderón integrando el Cabildo de Montevideo en la función de Alcalde de la Santa Hermandad. A sus 69 años, en 1795, muere en Montevideo dejando a sus seis hijos junto a su viuda, quien le sobrevive 31 años.
Su madre había nacido el 26 de junio de 1746, hija del argentino Bernardo de Cáceres, natural de Santa Fe, pero criado y educado en Buenos Aires, misma ciudad donde contrajo matrimonio en 1738 con la porteña Francisca González de la O , matrimonio luego radicado en Uruguay, donde fueron estancieros en Canelones. De su lado materno se desprende que Bernarda fue sobrina de Lucas de Cáceres y González de la O, quien toma la mano en matrimonio de Leandra Candelaria Millán y Tejera, unión de la que desciende María Josefa Álvarez Cáceres, casada con don José Nicolás Artigas Aznar, retoño de la casa Carrasco Melo-Coutinho, hijo de don Martín José Artigas Carrasco y doña Francisca Antonia Aznar Pasqual Rodríguez-Camejo, por ende, hermano del prócer de los Orientales, el Gral. José Gervasio Artigas. De ellos nacerá Juan María, Eulogio José, Francisco y Eustaquia Antonia Artigas Álvarez, esta última nacida en Canelones, el 20 de septiembre de 1806, y casada el 23 de mayo de 1836 con Juan Antonio Gadea y Pérez-Bravo, descendiente de primeros pobladores e hijo de don Nicolás Tadeo de Gadea y Escobar y doña Francisca Bruna Pérez-Bravo Colman, también del linaje Carrasco Melo-Coutinho.
A sus 88 años, doña María Bernarda dictaba su testamento, en él, deja en libertad a sus esclavos, esos mismos que la acompañaron hasta su último día en la casa de la calle del Portón (25 de Mayo), hoy museo, declarada casa histórica patrimonial, la cual aparece en la guía inglesa de Ciudad Vieja como casa neocolonial. Cabe destacar que en ella se realizó el ciclo de talleres para el Centro Cultural de España sobre la liberación de la esclavitud —y es que, precisamente, en esa casa vivieron y trabajaron para la familia las que luego serían las dos primeras negras libertas del país. Los otros que vivían en su estancia decidieron seguir con sus descendientes. Pero tiempo atrás, en 1828, un hecho fue tomado como anécdota por Milton Schinca en su libro “Bulevar Sarandí”, bajo el título “Bernarda rifa 2 esclavas”. Por suerte, el relato con medias verdades, salido de una pluma malintencionada y tendenciosa, pierde credibilidad ante los documentos legítimos. Si bien es cierto que el hecho en sí ocurrió, no fue cometido con la saña que el autor le endilga. Se desconocen los motivos, pero lo realmente documentado es que la mismísima Bernarda es quien pide a Lavalleja la liberación de María y Felipa, y al no haber respuesta por parte de este, procede a realizar una rifa en la cual "misteriosamente" nunca hubo reclamo por parte del poseedor del número ganador. Siguiendo las formalidades y mecanismos correspondientes de la época, ambas pasan a disposición del Gobierno hasta que ese alguien se presente por ellas, mientras tanto, se las destina a cumplir tareas en el Hospital de la Caridad.
Dicho ésto, teniendo en cuenta que hubo un pedido previo de libertad por parte de su ama; luego el episodio de la rifa en qué "casualmente" el propietario del boleto ganador nunca las reclamó, sumado a que en su testamento Bernarda le otorga la libertad al resto de sus esclavos, y que finalmente, María y Felipa acceden a su tan ansiada libertad gracias a una carta que el propio yerno de doña Bernarda -Juan Manuel Areta-, escribe a Lavalleja a pedido de ellas, exponiendo su situación, e implorando la bondad del gobierno, creyendo que el modo más digno de solemnizar el nacimiento de una República, es dar públicamente su libertad. (documento que se conserva en el Archivo General de la Nación). Todo indica que lejos de un acto de maldad, lo que hizo doña Bernarda fue hacer uso del único artilugio legal del cual disponía o conocía en un tiempo en que aún no estaba abolida la esclavitud y que lamentablemente los esclavos eran vistos y comercializados como objetos, lo cual hoy nos horroriza, pero antes era la norma (otros códigos, reglas y derechos muy distintos a los hoy adquiridos), en una sociedad en la que uno no podía simplemente liberarlos por cuenta propia y menos si esa libertad venía a pedido de voz de una mujer en pos de mujeres esclavas. Esta dama patriciana, más preocupada por tratar de hacer el bien dentro de sus posibilidades y razonamiento, que por caer en poses impostadas y frivolidades, usó directa o indirectamente las herramientas que tenía a su alcance para allanar ese camino y así fue que marcó un hito clave vinculado a los derechos humanos en el país, siendo María y Felipa las primeras mujeres esclavas en ser liberadas formalmente tras la Jura de la Constitución uruguaya.
El 4 de junio de 1796 quedó registro de sus primeras nupcias, al entregar su mano en matrimonio a don José Antonio Arrúe de Ipenza, aquel hidalgo vasco perteneciente a la Casa de Arrúe y fuerte estanciero que tantas veces nombra el Archivo Artigas, (comandante del Regimiento de Milicias de Caballería y Alcalde Ordinario en el Durazno, localidad donde poseía su colosal estancia llamada "Azotea de Arrúe" o popularmente conocida como "Mirador Rosado", donde se firma el "Pacto del Yi" entre el Gral. José Gervasio Artigas y los delegados del presidente del Triunvirato, don Manuel de Sarratea, en el cual, tras idas y vueltas se le designa al Gral Artigas como Jefe de todas las fuerzas de la campaña oriental). Arrúe, tan realista como tozudo, había nacido el 9 de noviembre de 1748 en la Villa de Orendáin, provincia de Guipúzcoa, siendo el penúltimo hijo de don Martín Arrúe Olaso Irazusta y doña Ana Francisca de Ipenza Campos Arteaga, casados el 23 de abril de 1730.
Del histórico matrimonio entre doña María Bernarda y José Antonio quedaron cuatro mujeres y tres varones, María de los Ángeles, Juan Bernardino, José Tomás, Juana María, Celestina, Felipe Tomás y Casiana Arrúe López de Castilla.
"Educaron a sus hijos en ascética sobriedad, en la más rigurosa observancia de los preceptos cristianos como es usual entre los hidalgos de raigambre española, en el entendido de que la fe, preciado atributo, es el pilar sobre el que deben reposar la unidad y la grandeza de una familia que reza diariamente el rosario. La austeridad es la norma, así viven todos los miembros de la familia que contrariamente a lo que podrían suponer los desprevenidos, llevan una vida doméstica de incontaminada severidad, de su casa a la iglesia, de la Iglesia a su casa, divorciada de los oropeles del mundo..." palabras de Ricardo Goldaracena.
De ellos descenderán las familias: Arrúe López de Castilla; Cordero Arrúe; Cordero Villegas; Acuña Bosch Cordero; Cordero Acuña; Stunz Cordero; Arrúe Laguna; Arrúe Árraga; Grané Arrúe; Grané Corti; Arrúe Areta; Villarnobo Arrúe; Sass Villarnobo; Villarnobo Muñoz, Vivas Villarnobo; Arnold Arrúe; Touron Arnold; Alonzo Arnold; Regueira Touron; Touron Geille; Arnold Sterling; Holst Arnold; Arrúe Gois; Arrúe Escalante; Arrúe Pando; Castro Arrúe; Arrúe Areta; Areta Arrúe; Areta Platero; Gianelli Areta; Carafí Areta; Carafí Arias; Carafí Vela Huergo; Carafí Dusil; Carafí Basavilbaso; Carafí Virasoro; Carafí Bustamante; Simmermacher Carafí; Carafí Teyssonneau; Blacker Carafí; Carafí Solanet; Wadsted Carafí; Carafí Torres; Carafí Pérez Prado; Porcel Carafí; Sabarots Carafí; Paquien Carafí; Cichero Paquien; Zorrilla Ayerza Paquien; de Achaval Zorrilla; Benoit Pieres Carafí; Fernández-Llanos Benoit; Benoit Rodríguez-Wilkinson; Benoit Ruiz; Benoit Bunge; Pareja Areta; Shaw Pareja; Shaw de Estrada; Shaw Soubié; O´Farrell Soubie; O´Farrell Viale; Miguens Soubié; de Bary Miguens; Miguens Llobera; Donadini Soubié; Shaw de Estrada Paz; Shaw de Estrada André; Shaw de Estrada Pietranera; Shaw de Estrada del Molino Torres; Shaw de Estrada Vodovosoff; Lynch Shaw de Estrada; Shaw de Estrada Ibarra; Shaw de Estrada Mejía; Bourdieu Shaw; Bourdieu Harriague-Castex; Bourdieu Foster; Bourdieu Pasman; Bourdieu Shaw Cía; Bourdieu Shaw Madero; Bourdieu Shaw Madero; Bourdieu de Arzuaga; Bourse Pareja; Fauvety Bourse; Beccar-Varela Fauvety; Beccar-Varela Méndez Chavarria; Beccar-Varela Aracama; Beccar-Varela Lascano; Beccar-Varela Zorraquín; Beccar-Varela Nougués; Beccar-Varela Schilling; García-Jiménez Fauvety; Bourse Sundblad; Bourse Ruiz-Moreno, Bourse Aramburu; Bourse Belgrano; Jiménez-Oliver Bourse; Bourse Oliver; García-Sáenz Bourse; Büsch Frers Bourse; Oviedo Büsch Frers; Bourse Bustillo; Bourse Puig; Grondona Bourse; Howard Shaw; Shaw Pacheco; Sorribas Shaw; Sorribas Caviglia; Sorribas Costa; Benas Sorribas; Turcatti Shaw; Turcatti Acquistapace; Uria Shaw; Cuadrado Uria; Silveira Uría; Uria Marquisá; Rodríguez-Gigena Shaw; Pantazoglu Capurro; Alzola Pantazoglu; Pantazoglu Uriarte; Pareja Villegas; Seminario Pareja; Sívori Seminario; Bosch Sívori; Bosch Gourdy Allende; Oyuela Sívori; de Forteza Seminario; Aizpún de Forteza; Cantilo de Forteza; Rolón Cantilo; Aguirre de Forteza; Menéndez Aguirre; Mac-Call Seminario; Golou Mac-Call; Leguizamón Seminario; Seminario Perrin; Seminario Raffo; Areta Lasala; Mailhos Areta; Uriarte Mailhos; Gigliani Uriarte; Mailhos Gutiérrez-Gard; Nin Mailhos; Raquet Mailhos; Raquet Souto; Raquet Wagner; Raquet Delay; Di Pascua Raquet; Carracedo Raquet; Brown Raquet; Navarro Brown; Brown Quartino; Schmidt-Liermann Brown; Villar Raquet; Fresnedo Villar; Pérez del Castillo Raquet; Pérez del Castillo Invernizzi; Ruvira Pérez del Castillo; Pérez del Castillo Chapt; de Castro Pérez del Castillo; Stapff Pérez del Castillo; Scasso Pérez del Castillo; Pérez del Castillo Crosa; Pérez del Castillo Barreto; Lapetina Pérez del Castillo; Lacalle Areta; Lacalle de Herrera; Caviglia Lacalle; Caviglia Harriague; Lacalle Pou; Lacalle Ponce de León; Lacalle Bonino; Arrúe Gowland; Pereda Arrúe; Flores Pereda; Martínez Areta; Méndez-Caldeira Martínez; García Susviela Arrúe; Heber García; García Stirling; García de Viana; García Gil; García Mangarelli; Quincke García; Areco Quincke; Wagner Areco; Wagner Gilbert, Ponce Wagner; García Calvo; García-Calvo Villegas; García-Calvo Menéndez-Behety; Houston García-Calvo; Ruarte Houston; de Elía San Martín; Broyles de Elía; de Elía Estrada; de Elía Seghesio; de Elía Iriondo; Zorraquín de Elía; de Elía Gil-Zorrilla; Láinez de Elía; Menéndez Hume de Elía; Braun Menéndez; Pascual Menéndez; García-Calvo de Elía; Uriburu García-Calvo; García-Calvo Ramos-Mejía; García-Calvo Mayorga; García-Calvo y de Murga; Robertson Lavalle García-Calvo; Fernández de Villavicencio García-Calvo; Fernández de Villavicencio y Tavira; Fernández de Villavicencio y Álvarez de Toledo; entre otras.
Doña María Bernarda, origina otra estirpe patricia al contraer segundas nupcias con Juan de Arrién.
El 11 de julio de 1819, a tres años de enviudar de Arrúe, don Juan Ciriaco Otaegui, teniente del Cura y Vicario de la Catedral Basílica Metropolitana de la Inmaculada Concepción y San Felipe y Santiago, don Dámaso Antonio Larrañaga, procedía a casar a la venerable matriarca patricia con don Juan Domingo de Arrién, hijo de otro Juan de Arrién Uriarte Dolara y María Antonia Apraiz Ormaechea, nacido en 1776 en Errigoiti, Vizcaya. Fueron testigos del enlace su sobrina Lorenza de Muxica y Castilla de Gutiérrez Moreno y su marido, el ilustre médico don Juan Francisco de Paula Gutiérrez Moreno. De esta unión descenderán las familias: Arrién Castilla; Arrién Bianqui; Howard Arrién; Howard Tocavent; Shaw Howard; MacComark Shaw; Shaw Verpilleux; Shaw O´Neill; Shaw Blanco; García-Lagos Howard; Howard Fuller; Sanguinetti Howard; Howard Gómez Ibarlucea; Howard Zubillaga; Soler Howard; Cardoso Soler; Cardoso Imhof; Cardoso Sicardi; Baldomir Cardoso; Damboriarena Soler; Damboriarena Arbón; Damboriarena Piquet; Damboriarena Torres-Pardo; Vila Soler; Fynn Howard; Fynn Marguery; Heber Fynn; Hughes Fynn; Vizziano Fynn; Filippelli Fynn; Fynn Pérez; Lecueder Fynn; Fynn Nebel; Fynn García-Moralejo; Sanguinetti Howard; Vivo Howard; Della Valle Vivo; Majó Vivo; Oberti Vivo; Vivo Ibarren; Vivo Iturbide, Vivo Estapé; Pérez-Gomar Howard; Vivo Pérez-Gomar; Vivo Gauthier; Vivo Howard; Vivo Indarte; Vivo Barindelli; Vivo De la Barra; Vivo Cash Pérez-Gomar; Shaw García-Lagos; Araúcho Arrién; Gerona Araúcho; Gerona Cosio; Gerona Vignale; Parodi Gerona; Gerona Arocena; Gerona Zambrano Zerbino; Trambauer Arechavaleta Gerona; Bonino Gerona; Quijano Bonino; Ameglio Bonino; Ros Arrién; Stunz Arrién; Stunz Cordero; Stunz Orphant; Fascetto Stunz; Segura Stunz; Segura García-Vieyra; Segura Fragueiro; Segura Molina-Carranza; Segura Idoyaga-Molina; Segura Monneret de Villars; Segura Ezcurra; Drago Segura; Poccard Drago; Aldanondo Drago; Drago Windels; Luchi Drago; Drago Day; Braun Drago; Ferrari Braun; Centurión Segura; y Centurión Lariviere; entre otras.
El retrato de doña Bernarda Castilla fue exhibido en la “Exposición Cayetano Gallino” del Salón Nacional de Bellas Artes de Montevideo en junio de 1944. Reproducido fotográficamente y numerado “6” en el correspondiente catálogo como propiedad del matrimonio de don Rafael Rosendo Howard Arrién y doña Carolina Fuller Crocker de Howard, heredado por Enrique Filiberto Rosendo Howard Fuller y luego, por su hija Milka María Howard Zubillaga de Soler Martí, de quien pasa a mí. Casi 200 años han transcurrido desde que el maestro Gallino la pintara, y desde ese momento ha peregrinado por las distintas casas de sus descendientes en Ciudad Vieja, Pocitos, Carrasco y ahora nuevamente en los Pocitos, donde será su última morada hasta pasar a integrar el acervo del Museo Nacional de Artes Visules. A casi 250 años de su nacimiento, y otros tantos más desde el afincamiento del linaje de los López de Castilla en Montevideo, la ciudad de San Felipe y Santiago vio perecer el coloniaje hispano y nacer, crecer y desarrollarse una pujante república democrática. Hoy sus descendientes se cuentan por miles y cada uno de ellos ha sabido reproducir los mismos rasgos de virtud que su antepasada.
Especial agradecimiento al genio de Diego Viglione por su arte y dedicación al momento de restaurarla y a Facundo de Almeida por recomendármelo.
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