En el Nro. 3 de la calle don Ramón de la Cruz y calle Serrano, en el elegante palacete familiar del barrio Recoletos, perteneciente al distrito de Salamanca en Madrid, nacía el 31 de enero de 1908, Blanca de Murga e Igual.
De noble cuna, Blanca era hija de Eduardo de Murga y Goicoechea, II vizconde de LLanteno, quien el 28 de febrero de 1901 toma la mano en matrimonio de Blanca de Igual y Martínez-Dabán, distinguida dama, educada en prestigiosos colegios para señoritas de Madrid y el extranjero, donde fue compañera y amiga de doña María de Borbón, condesa de Barcelona. Recordada como una de las primeras concejales del Ayuntamiento de Madrid donde una placa en el frente del palacio familiar de la Salamanca le rinde memoria.
En ese privilegiado espacio y a escasos metros de la Castellana vivió Blanca de Murga e Igual junto a sus hermanos, Eduardo de Murga e Igual, III vizconde de Llanteno, perteneciente a la JUMN - (Juventudes de Unión Monárquica Nacional)-, quien muere el 8 de noviembre de 1936 asesinado por el Frente Popular en Paracuellos de Jarama; Raúl de Murga e Igual, IV vizconde de Llanteno; Laura de Murga e Igual, V vizcondesa de Llanteno, hermana melliza de Blanca, casada con Juan Parra de los Reyes, siendo padres entre otros de José Luis Parra y Murga, unido en matrimonio a Josée Roseline Stucky de Quay, -(nieta del conde de Stucky de Quay, Joseph Emile Stucky Quay, empresario suizo, fundador de la Compañía Boror en Mozambique, marido de Irene de Bonfils de Rochon de Lapeyrouse), padres de Isabel Jacqueline Parra Stucky de Quay, actual vizcondesa de Llanteno. Y por último de María de la Paz Murga y de Igual, condesa de Belalcázar, por su casamiento con Francisco de Borja Zuleta de Reales y Queipo de Llano, conde de Belalcázar, hijo de Diego María Zuleta de Reales Córdoba y Castro y María de la Soledad Silveria Queipo de Llano y Fernández de Córdoba, y hermano de Diego Zuleta y Queipo de Llano, XVI conde de Casares, casado con Silvia Domecq y González-Gordon, -(hija de Manuel Domecq y Núñez de Villavicencio, I vizconde de Almocaden y nieta de Pedro Jacinto Domecq y Loustau de Montauban, quien era el principal propietario de la empresa bodeguera Pedro Domecq y María del Carmen Núñez de Villavicencio y Olaguer-Feliú, I marquesa de Domecq d'Usquain).
Por su parte, Blanca en su adolescencia, durante unas vacaciones conoce en el Club de Golf de Vichy a Carlos García Calvo, "Buby" para la familia. Junto a él formaría un destacadísimo hogar.
Buby era hijo del distinguido diplomático, Aureliano García Fernández, quien formaba parte de la Legación Argentina en Bélgica, y de Delia Calvo y Vinent, nacida en París el 15 de noviembre de 1871, siendo ambos pertenecientes a viejas familias criollas del Río de la Plata. Nieto paterno de Aureliano García Arrúe, nacido en Montevideo y casado en Buenos Aires el 1 de noviembre de 1862 con Matilde Fernández Leyva; y nieto materno del también diplomático, Carlos Calvo Capdevila, quien vio la luz el 19 de noviembre de 1847 en Buenos Aires, y desempeñó su función como Cónsul General en Londres, posteriormente Ministro plenipotenciario en Colombia y Venezuela. Casado en París el 13 de noviembre de 1868 con Magdalena de Vinent Kindelan. Bisnieto de Juana María Arrúe López de Castilla de García Susviela -(descendiente del hidalgo vasco, don José Antonio Arrúe de Ipenza -estanciero en Durazno, dueño de la histórica "Azotea de Arrúe", lugar donde además de hacendado fue Comandante de Milicias de Caballería y Alcalde Ordinario, y de la matriarca patricia de abolengo hispano-criollo, doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres).
En París, el 20 de julio de 1919, la exquisita Iglesia de Saint Honoré d'Eylau fue testigo del casamiento de Blanca y Buby, siendo dicho enlace apadrinado por el Embajador de Argentina en Francia, Federico Álvarez de Toledo y Faix y el Embajador de España en Francia, don José María Quiñones de León, en representación del padrino de bodas que se encontraba de viaje, don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, II marqués de Estella y Grande de España.
Del matrimonio García-Calvo y Murga nacen:
Inés García-Calvo y Murga, unida en matrimonio a Carlos Benjamín José César Robertson-Lavalle Palacio, descendiente por línea materna del prócer Juan Galo de Lavalle; Hijo del distinguido médico cirujano Carlos Alfredo Robertson Lavalle, nacido en Buenos Aires el 26 de noviembre de 1874, y de Agustina Palacio Salvatierra, de rancia estirpe fundacional, descendiente del militar, explorador, conquistador y colonizador español, Juan Ramírez de Velasco, 23.er Gobernador del Río de la Plata y del Paraguay y 14.° Gobernador del Tucumán, y del hidalgo y conquistador español, don Alonso Felipe de Herrera Guzmán Castro Polanco.
Blanca García-Calvo y Murga, casada en 1959 con el aristócrata español, Lorenzo Fernández de Villavicencio y Osorio, II marqués del Genal -hijo de José María Fernández de Villavicencio y Crooke XV marqués de Vallecerrato y de María Cristina Osorio y Martos VI duquesa de Algete, siendo sus padrinos, Ss.Mm. don Alfonso XIII de España y doña María Cristina de Habsburgo-Lorena. (Padres entre otros de Nicolás Fernández de Villavicencio y García-Calvo, quien tomó la mano en matrimonio de Da. María Álvarez de Toledo y Martín de Peralta, descendiente de Pedro Álvarez de Toledo y Palafox, duque de Medina-Sidonia y marqués de Villafranca del Biero.
Carlos García-Calvo y Murga, reconocido escritor, crítico y periodista, autor de los éxitos editoriales "Cómo ser una mujer A", "Cuéntaselo a Rosi", y "Te vestiré como una reina".
María Cristina García-Calvo y Murga, unida en matrimonio a Anthony Iacoboni, padres de una única hija llamada Gloria.
Distintas imágenes en la vida de Blanca
Especial agradecimiento y abrazo al cielo a nuestro querido Carlos García-Calvo y Murga por compartir su maravilloso archivo fotográfico y anécdotas familiares.
sábado, 31 de enero de 2026
jueves, 29 de enero de 2026
"Un día como hoy nacía José Antonio Francisco"
El 29 de enero de 1910 nacía en la ciudad de Córdoba, el ilustre ciudadano José Antonio Francisco García Castellanos. La Parroquia del Pilar de dicha ciudad fue testigo de su bautismo el 10 de febrero del corriente, siendo ungido por padre Pablo Cabrera, y apadrinado por el Dr. José Antonio Ortiz y Herrera y su abuela, doña Encarnación Magdaleno de García Arrúe.
Su padre se llamó Juan Gualberto García Magdaleno, había nacido en Buenos Aires el 2 de febrero de 1870, quien en 1904 se recibió de abogado en la Universidad Nacional de Córdoba, misma donde fue profesor y ocupó el cargo de Director de la Biblioteca Mayor. También se desempeñó como abogado Jefe del Banco Nación Argentina y de la Compañía de Tranvías de Córdoba. Fue Presidente de la Comisión Provincial de Bellas Artes, y recordado fundador de la Escuela de Tapices.
Su madre, Marta Elena Castellanos Salvatierra, fue distinguida dama perteneciente a lo más granado de la sociedad cordobesa, era hija de Telasco Castellanos Achával -reconocido Doctor en Derecho, Diputado Nacional por la Provincia de Córdoba, Presidente del Banco de la Provincia de Córdoba y dos veces electo Rector de la Universidad Nacional de Córdoba. Casado el 28 de junio de 1875 con la muy linajuda Ercilia Salvatierra Palacio, descendiente directa entre otros de Alonso Felipe de Herrera Guzmán Castro Polanco, quien según su también descendiente Carlos F. Ibarguren Aguirre, “don Alonso Felipe vino como conquistador al Tucumán, y en Santiago del Estero ocupó cargos consejiles, así también en Buenos Aires donde vivió un tiempo y empuñó la vara de Alcalde. Fue encomendero de "Socoma" y "Talingasta" y Caballero de Santiago. Con posterioridad rindió nuevamente sus pruebas de limpieza de sangre para ingresar en la Orden de San Juan de Jerusalén - Malta -, poco antes de morir en Córdoba. Los padres de don Alonso Felipe fueron, Alonso de Herrera y Guzmán, natural de Salamanca, y avecindado en Sevilla, lugar donde se casó con María de Castro y Polanco, cristianada allí el 19 de julio de 1553; y sus abuelos paternos se llamaron, Juan de Herrera y Ovalle y Luisa de Guzmán -de la Casa de Medina Sidonia-, y los maternos, Alonso Fernandez de Castro - que procedía de la Casa de Castrogeriz - e Isabel de Castro”.
Sus abuelos paternos se llamaron Juan Gualberto García Arrúe -(descendiente del hidalgo vasco, don José Antonio Arrúe de Ipenza -estanciero en Durazno, dueño de la histórica "Azotea de Arrúe", lugar donde además de hacendado fue Comandante de Milicias de Caballería y Alcalde Ordinario- y de la matriarca patricia, doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres)-, quien tomó estado con Encarnación Magdaleno San Juan, nacida aproximadamente en 1841, proveniente de una respetable familia. Hermana de Regina Magdaleno San Juan, nacida en Buenos Aires en 1844, casada con José María Teogene Dionisio Jallaguier Rosende, padres de María Alcira, Josefina, María Albertina, José María Cándido, y María Emma Jallaguier Magdaleno, nacida en Buenos Aires, el 8 de agosto de 1883, casada con su primo Carmelo Rosende Mitre, (Hijo de Edelmira Mitre Martínez de Rosende, y sobrino de quien fuera Presidente de la Nación Argentina entre 1862 y 1868 y gobernador de Buenos Aires, Bartolomé Mitre Martínez); Dolores Magdaleno San Juan, nacida en 1861, casada con Alejandro José Cernadas Rufino, hermano de Eduardo Alfredo Cernadas Rufino, marido de Amalia Máxima Arrotea Vivot -(Ascendentes de los Cernadas Arrotea; Cernadas Quesada; Cernadas Uriburu; Cernadas Álzaga; Dowling Cernadas; Cernadas Del Carril; Cernadas Rivarola); y de Jorge Juan Magdaleno San Juan, quien nació en 1861 y el 1 de mayo de 1915 la Iglesia Nuestra Señora de Balvanera de Buenos Aires lo vio casarse con Anna Bonnes Bortcamm, siendo padres de Juan Jorge Magdaleno Bonnes; Susana Fanny Magdaleno Bonnes, mujer de Manuel Miguel Pando Goñi; y de Nora María Luisa Magdaleno Bonnes, casada con Carlos Emilio Giménez-Zapiola Bullrich.
Por su parte, José Antonio Francisco García Castellanos, fue un destacado Doctor en Medicina (especialidad cirugía), Director del Hospital Córdoba y del Hospital "San Roque", fundador del Colegio de Cirugía para Graduados, Socio Fundador del prestigioso "Sanatorio Mayo", centro de salud de alta complejidad, consagrando su vida a la cirugía y a la docencia. En 1996 la Asociación Argentina de Cirugía lo distinguió como “Cirujano Maestro”, al igual que el 21 de octubre de 1998, la Asociación de Cirugía de Córdoba le nombró figura señera de la cirugía de la provincia y del país. El 11 de mayo del año 2011, la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Córdoba le otorgó el diploma de “Profesor Fundador de la Cátedra de Clínica Quirúrgica” de dicha facultad.
El 6 de julio de 1946, la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de la Ciudad de Córdoba fue testigo de la unión en matrimonio de nuestro hpomenajeado, José Antonio Francisco García Castellanos con la señorita Julia Adela Quiroga Ibarlucea, nacida el 14 de noviembre de 1925, hija de Horacio Quiroga y Julia de Ibarlucea. De esta unión nacen siete hijos.
Adela García-Castellanos Quiroga, casada con Per Christer Magnus Manhusen Möler.
José Antonio García-Castellanos Quiroga, unido en matrimonio con María Clara Alonso Astrada, padres de José Antonio e Inés García-Castellanos Alonso.
Horacio García-Castellanos Quiroga, nacido el 29 de noviembre de 1949.
Roberto García-Castellanos Quiroga, quien tomó la mano en matrimonio de Ana María Mulqui Borgoñón, hija de Néstor Eduardo Mulqui Sánchez de Bustamante y de Ana María Borgoñón Santillán-Güemes, descendiente directa del cabildante, jurista y senador, don Juan Manuel de Güemes, -(hermano mayor del Gobernador Martín Miguel de Güemes), casado con doña Bernardina Martínez de Iriarte Medina Pomar, pertenecientes todos a tradicionales familias salteñas. De su árbol se desprenden los nombres de Alonso de Vera y Aragón, Teniente de Gobernador de Santiago del Estero y feudatario de "Alagastiné", de "Anguinán" y de "Iuquiliguala"; Jerónimo Luis de Cabrera Zúñiga de Toledo, hidalgo, militar, explorador, conquistador, colonizador, comendador, adelantado interino y gobernante español en Sudamérica. Fundador en 1563 de Ica en Perú, Corregidor y Justicia Mayor de las Charcas y Villa de Potosí y Gobernador de la provincia del Tucumán, Juríes y Diaguitas. Así como en 1573, de la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía, en Argentina, (hijo del Comendador, Miguel Jerónimo de Cabrera Zúñiga, primer Señor del Mayorazgo de la Torre de Palencia y Comendador de la encomienda de Mures y Benazuza, en la Orden de Santiago); y de Teodoro Sánchez de Bustamante González de Araujo, líder patriota y miembro del Congreso de Tucumán que declaró la Independencia, descendiente de Francisco de Argañaráz y Murguía, fundador de San Salvador de Jujuy y tantos conquistadores más.
Roberto y Ana fueron padres de:
Lucas García-Castellanos Mulqui, nacido en Córdoba, el 25 de octubre de 1982, fueron sus padrinos Carlos Mulqui y María José García Castellanos de Messmer; Santiago García-Castellanos Mulqui, nacido en Córdoba el 24 de agosto de 1984, fueron sus padrinos José Antonio García-Castellanos (h) y Adela Beatriz García-Castellanos de Manhusen. Casado con Magdalena Argüello Pitt; María Eugenia García-Castellanos Mulqui, nacida en Córdoba, el 24 de noviembre de 1987, fueron sus padrinos Christian Manhusen y Agustina García Castellanos de Amuchástegui. Casada con Álvaro Zamora, en la Capilla de la Estancia "El Rosal", en Agua de Oro, Córdoba. María José García-Castellanos Quiroga, casada con Konrad Friedrich Wilhelm Messmer Bruchberger.
Celina García-Castellanos Quiroga, nacida el 8 de noviembre de 1959, muerta en la infancia.
Agustina García-Castellanos Quiroga, quien contrajo matrimonio con Ramón Enrique Amuchástegui Zélis.
Trabajo armado en base a la investigación familiar del Sr. Antenor Tey Castellanos. https://www.genealogiafamiliar.net/ de Alfonso Beccar-Varela.
Por su parte, José Antonio Francisco García Castellanos, fue un destacado Doctor en Medicina (especialidad cirugía), Director del Hospital Córdoba y del Hospital "San Roque", fundador del Colegio de Cirugía para Graduados, Socio Fundador del prestigioso "Sanatorio Mayo", centro de salud de alta complejidad, consagrando su vida a la cirugía y a la docencia. En 1996 la Asociación Argentina de Cirugía lo distinguió como “Cirujano Maestro”, al igual que el 21 de octubre de 1998, la Asociación de Cirugía de Córdoba le nombró figura señera de la cirugía de la provincia y del país. El 11 de mayo del año 2011, la Facultad de Medicina de la Universidad Católica de Córdoba le otorgó el diploma de “Profesor Fundador de la Cátedra de Clínica Quirúrgica” de dicha facultad.
El 6 de julio de 1946, la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de la Ciudad de Córdoba fue testigo de la unión en matrimonio de nuestro hpomenajeado, José Antonio Francisco García Castellanos con la señorita Julia Adela Quiroga Ibarlucea, nacida el 14 de noviembre de 1925, hija de Horacio Quiroga y Julia de Ibarlucea. De esta unión nacen siete hijos.
Adela García-Castellanos Quiroga, casada con Per Christer Magnus Manhusen Möler.
José Antonio García-Castellanos Quiroga, unido en matrimonio con María Clara Alonso Astrada, padres de José Antonio e Inés García-Castellanos Alonso.
Horacio García-Castellanos Quiroga, nacido el 29 de noviembre de 1949.
Roberto García-Castellanos Quiroga, quien tomó la mano en matrimonio de Ana María Mulqui Borgoñón, hija de Néstor Eduardo Mulqui Sánchez de Bustamante y de Ana María Borgoñón Santillán-Güemes, descendiente directa del cabildante, jurista y senador, don Juan Manuel de Güemes, -(hermano mayor del Gobernador Martín Miguel de Güemes), casado con doña Bernardina Martínez de Iriarte Medina Pomar, pertenecientes todos a tradicionales familias salteñas. De su árbol se desprenden los nombres de Alonso de Vera y Aragón, Teniente de Gobernador de Santiago del Estero y feudatario de "Alagastiné", de "Anguinán" y de "Iuquiliguala"; Jerónimo Luis de Cabrera Zúñiga de Toledo, hidalgo, militar, explorador, conquistador, colonizador, comendador, adelantado interino y gobernante español en Sudamérica. Fundador en 1563 de Ica en Perú, Corregidor y Justicia Mayor de las Charcas y Villa de Potosí y Gobernador de la provincia del Tucumán, Juríes y Diaguitas. Así como en 1573, de la ciudad de Córdoba de la Nueva Andalucía, en Argentina, (hijo del Comendador, Miguel Jerónimo de Cabrera Zúñiga, primer Señor del Mayorazgo de la Torre de Palencia y Comendador de la encomienda de Mures y Benazuza, en la Orden de Santiago); y de Teodoro Sánchez de Bustamante González de Araujo, líder patriota y miembro del Congreso de Tucumán que declaró la Independencia, descendiente de Francisco de Argañaráz y Murguía, fundador de San Salvador de Jujuy y tantos conquistadores más.
Roberto y Ana fueron padres de:
Lucas García-Castellanos Mulqui, nacido en Córdoba, el 25 de octubre de 1982, fueron sus padrinos Carlos Mulqui y María José García Castellanos de Messmer; Santiago García-Castellanos Mulqui, nacido en Córdoba el 24 de agosto de 1984, fueron sus padrinos José Antonio García-Castellanos (h) y Adela Beatriz García-Castellanos de Manhusen. Casado con Magdalena Argüello Pitt; María Eugenia García-Castellanos Mulqui, nacida en Córdoba, el 24 de noviembre de 1987, fueron sus padrinos Christian Manhusen y Agustina García Castellanos de Amuchástegui. Casada con Álvaro Zamora, en la Capilla de la Estancia "El Rosal", en Agua de Oro, Córdoba. María José García-Castellanos Quiroga, casada con Konrad Friedrich Wilhelm Messmer Bruchberger.
Celina García-Castellanos Quiroga, nacida el 8 de noviembre de 1959, muerta en la infancia.
Agustina García-Castellanos Quiroga, quien contrajo matrimonio con Ramón Enrique Amuchástegui Zélis.
Trabajo armado en base a la investigación familiar del Sr. Antenor Tey Castellanos. https://www.genealogiafamiliar.net/ de Alfonso Beccar-Varela.
lunes, 26 de enero de 2026
"Los Patricios"
¿Qué es lo que nos hace diferentes?
A mi entender es el sentido de pertenencia y patriotismo, el amor por nuestro país, ese que forjaron nuestros mayores, haciéndonos sentir orgullosos por la historia y memoria de los ancestros, la cual admiramos, respetamos y aprendemos a no manchar con nuestras acciones.
En mi casa, como creo que en la de muchos de ustedes, no se estilaba hablar abiertamente de estos temas, solo se mencionaba de forma subrepticia en alguna reunión familiar.
Pero a mis 18 años recién cumplidos, habiendo iniciado mi cruzada por rearmar nuestra historia familiar y para ser honesto, luego de haberme mandado una macana, mamá me dijo:
"Diego, ya eres mayor de edad, pero no independiente, en esta familia nadie lo es por completo, siempre serás parte de... y en tal sentido, tu que sientes orgullo por ser descendiente de, recuerda que ello no nos hace más que nadie, tan solo diferentes, y ésto conlleva tener más responsabilidades que el común de las personas. Somos una familia pública y como tal, debemos mantener nuestro nombre limpio, ya que es lo mínimo que se espera de nosotros"
"Si tropiezas, no solo lo haces tú - si no- cada uno de los integrantes de esta familia y mancillarías la memoria de esos antepasados a los que tanto admiras y por los cuales somos lo que somos".
En ese aleccionamiento de mi madre que nunca he olvidado, radica nuestra esencia y todo nuestro ser, deber y proceder. Somos diferentes al resto, sobre todo a cierta clase emergente, advenediza, tanto política, como empresarial, sin pasado ni gloria, ni ancestros a quien rendirle respeto, ni linaje al cual honrar. Gente llena de codicia y mal haber, que solo quiere escalar para engullirse de poder, ocupando cargos que otrora, el patriciado supo ennoblecer.
“Ser gente bien es ser bien educado, es tener una tradición de buena moral. Es el concepto de la hidalguía española que trajeron los labradores que llegaron a estas tierras. Es un sentido del honor, de la decencia, de evitar la traición. Esa es la quintaesencia del patriciado." dijo Silva y Antuña.
"Los patricios son los linajes donde los demás intentan mirarse como en un espejo, con esa carga de virtudes y glorias, de leyendas y maldiciones que han tejido el misterioso manto de seducción de los abolengos más rutilantes del mundo, con esa sutil e invisible autoridad capaz de elevar a la categoría de modelo todo cuanto hacen, dicen y tienen a su alrededor..." dijo Ricardo Goldaracena.
Este posteo me remonta a la historia familiar, precisamente cuando nuestro trastatarabuelo, don José Antonio Arrúe de Ipenza, allá por el 1700 y largo, decide comprar un campo en el Paso del Durazno, el cual luego sería la histórica estancia "Azotea de Arrúe". Quien le vendía el campo era un tal Callorda, también estanciero, el cual se presentaba como "Juez Jubilado de la campaña de la Banda Oriental", contando con la confianza de los gobernadores de Viana, La Rosa, del Pino y Vértiz. Pero más allá de estas credenciales, lo que le faltaba a este "buen hombre", eran los títulos de propiedad del campo por el cual estaba recibiendo los fondos de nuestro trastatarabuelo a cuenta del precio total del campo. Por consiguiente, él y su también "respetable" mujer (o al menos eso hacían ver), le enviaron el compromiso de compra venta con sus respectivas firmas.
Mientras tanto, el latifundista don Fernando Martínez Alonso de la Peña (de quien luego su descendencia casaría repetidas veces con la de José Antonio) andaba notoriamente ofreciendo por su parte la venta del mismo predio poseído por el vasco Arrúe y le denunciaba por hacer uso de sus tierras para cría de ganado, además del negocio de su bote en el Yí. Situación que lleva inesperadamente a prisión a Arrúe, persona honesta y ponderada en la zona, causando la mutación del concepto general.
Ya en Montevideo nuevamente, Arrúe fue bien asesorado y compra de inmediato el campo a Martínez, operación realizada por el escribano Palomino, con escritura otorgada el 11 de septiembre de 1789.
Ya poseedor de sus casi 60.000 mil hectáreas, nuestro ancestro, aún con su orgullo y honra herida, no podía dejar que mancharan el buen nombre de su familia. Así que se fue a la capital virreinal a reclamar judicialmente su cuenta por el dinero que Callorda y su mujer habían cobrado, pero por sobre todo, para dejar constancia de su honorabilidad. La demanda se basó en los papeles firmados (pero sin valor) que la pareja le entregaba, esta se inició en octubre de 1792 y el juicio terminó en mayo del 93´. Parece increíble que Arrúe hiciera el viaje, se estableciera siete meses en Buenos Aires y gastara, vaya a saber cuánto en asesoramientos, por el prurito de cobrar una suma notoriamente inferior a sus desembolsos. Esto deja evidencia que nunca fue el dinero su motor, si no, la limpieza de su nombre por haber ido a prisión injustamente y dar un ejemplo ejemplarizante. Dicho expediente se encuentra en Buenos Aires. (Archivo de la Nación, Sala 9. 40. 3.2). Por suerte para nosotros, somos una de las familias del viejo patriciado mejor documentadas y todo es comprobable.
Misma documentación que trajo y se conserva de don José Antonio Arrúe de Ipenza, -el patriarca de nuestra familia- al llegar a estas tierras, conteniendo información de su nobleza, ya que era lo que se estilaba entonces entre la gente de su condición, donde demostraba su filiación de hidalguía legítimamente aprobada y conformada según la disposición de los fueros, para que en esa virtud, Juan Bautista, Ignacio y Martín de Arrúe Olaso Irazusta, y su descendencia (entre ellos nuestro trastatarabuelo) gocen en la villa y todos los territorios la calidad de nobles, hijosdalgos de sangre y solar conocido. Y con esto vuelvo al principio, el peso del honor, del nombre de la familia, y el orgullo y deber de mantener la sangre limpia nunca se debe olvidar y por tal, debemos actuar en consecuencia. Aquí el retrato de nuestra trastatarabuela, digna representante del viejo patriciado, doña Bernarda Castilla -perdón, doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres, si se quiere ser más exacto con los documentos que con la simplicidad que ella usó su propio nombre.
La fidelidad del pincel de Cayetano Gallino condensó en el retrato toda la sencillez de una estampa patricia ajena a frivolidades y notas rumbosas. Envuelta en un sobrio chal claro que contrasta con la intensa oscuridad que sirve de fondo al lienzo, expresión ambigua en la mirada y el pelo recogido en un moño que remata el peinetón, así, tal cual, severa, sin afeites.
De tal palo, tal astilla- valga por una vez el difundido aforismo, si de su parienta la reina católica solían admirar sus contemporáneos lo mucho que podía durarle un vestido remendado, de la matriarca criolla de abolengo hispano retratada por el pintor italiano pudieron también admirarse similares prendas de virtud y una misma vara de austeridad para medir los tiempos de holgura, como los de sacrificio.
Dio dos robustos linajes al patriciado, ARRÚE y ARRIÉN -, sobrevivió a dos maridos, fue madre y abuela de guerreros y hombres de negocios, de ella descendieron dos presidentes de la República, -no de cualquiera-, de la Oriental del Uruguay- y distintas personalidades en el Río de la Plata y Europa. Supo vivir tiempos de fortuna y padeció con abnegación los infortunios, murió anciana y quedó aposentada en el cuadro, mirando desde allí a la posteridad.
Así la describe el historiador y especialista en genealogía, don Ricardo Goldaracena en "El libro de los Linajes", exquisita obra que recopila a las familias pertenecientes al patriciado criollo.
Dato no menor y sobre todo para estos tiempos, es que en su casa de la calle 25 de mayo, hoy museo, declarada de valor histórico patrimonial y la cual aparece en la guía inglesa de Ciudad Vieja fue escenario del ciclo de talleres para el Centro Cultural de España, sobre la liberación de la esclavitud, -y es que precisamente en esa casa, vivieron y trabajaron para la familia, las que luego serían las dos primeras negras libertas del país, María y Felipa. Doña Bernarda pide a Lavalleja por su liberación, creyendo que el modo más digno de solemnizar el nacimiento de una República, es dar públicamente su libertad. Reclamo que tuvo a bien el Gobierno concederle por las justas razones que constan en la carta escrita luego por su yerno, Juan Manuel Areta Landuaceres (marido de Celestina Arrúe López de Castilla), expediente que se conserva en el Archivo General de la Nación, y es la resolución que determina que Felipa y María fueran las dos primeras negras libertas del Uruguay.
Retrato exhibido en la “Exposición Cayetano Gallino” del Salón Nacional de Bellas Artes de Montevideo en junio de 1944. Reproducido fotográficamente y numerado “6” en el correspondiente catálogo. Casi 200 años han transcurrido desde que el maestro Gallino la inmortalizó, desde ese momento siempre a estado a cuidado de la familia y ella cuidando de nosotros.
A mi entender es el sentido de pertenencia y patriotismo, el amor por nuestro país, ese que forjaron nuestros mayores, haciéndonos sentir orgullosos por la historia y memoria de los ancestros, la cual admiramos, respetamos y aprendemos a no manchar con nuestras acciones.
En mi casa, como creo que en la de muchos de ustedes, no se estilaba hablar abiertamente de estos temas, solo se mencionaba de forma subrepticia en alguna reunión familiar.
Pero a mis 18 años recién cumplidos, habiendo iniciado mi cruzada por rearmar nuestra historia familiar y para ser honesto, luego de haberme mandado una macana, mamá me dijo:
"Diego, ya eres mayor de edad, pero no independiente, en esta familia nadie lo es por completo, siempre serás parte de... y en tal sentido, tu que sientes orgullo por ser descendiente de, recuerda que ello no nos hace más que nadie, tan solo diferentes, y ésto conlleva tener más responsabilidades que el común de las personas. Somos una familia pública y como tal, debemos mantener nuestro nombre limpio, ya que es lo mínimo que se espera de nosotros"
"Si tropiezas, no solo lo haces tú - si no- cada uno de los integrantes de esta familia y mancillarías la memoria de esos antepasados a los que tanto admiras y por los cuales somos lo que somos".
En ese aleccionamiento de mi madre que nunca he olvidado, radica nuestra esencia y todo nuestro ser, deber y proceder. Somos diferentes al resto, sobre todo a cierta clase emergente, advenediza, tanto política, como empresarial, sin pasado ni gloria, ni ancestros a quien rendirle respeto, ni linaje al cual honrar. Gente llena de codicia y mal haber, que solo quiere escalar para engullirse de poder, ocupando cargos que otrora, el patriciado supo ennoblecer.
“Ser gente bien es ser bien educado, es tener una tradición de buena moral. Es el concepto de la hidalguía española que trajeron los labradores que llegaron a estas tierras. Es un sentido del honor, de la decencia, de evitar la traición. Esa es la quintaesencia del patriciado." dijo Silva y Antuña.
"Los patricios son los linajes donde los demás intentan mirarse como en un espejo, con esa carga de virtudes y glorias, de leyendas y maldiciones que han tejido el misterioso manto de seducción de los abolengos más rutilantes del mundo, con esa sutil e invisible autoridad capaz de elevar a la categoría de modelo todo cuanto hacen, dicen y tienen a su alrededor..." dijo Ricardo Goldaracena.
Este posteo me remonta a la historia familiar, precisamente cuando nuestro trastatarabuelo, don José Antonio Arrúe de Ipenza, allá por el 1700 y largo, decide comprar un campo en el Paso del Durazno, el cual luego sería la histórica estancia "Azotea de Arrúe". Quien le vendía el campo era un tal Callorda, también estanciero, el cual se presentaba como "Juez Jubilado de la campaña de la Banda Oriental", contando con la confianza de los gobernadores de Viana, La Rosa, del Pino y Vértiz. Pero más allá de estas credenciales, lo que le faltaba a este "buen hombre", eran los títulos de propiedad del campo por el cual estaba recibiendo los fondos de nuestro trastatarabuelo a cuenta del precio total del campo. Por consiguiente, él y su también "respetable" mujer (o al menos eso hacían ver), le enviaron el compromiso de compra venta con sus respectivas firmas.
Mientras tanto, el latifundista don Fernando Martínez Alonso de la Peña (de quien luego su descendencia casaría repetidas veces con la de José Antonio) andaba notoriamente ofreciendo por su parte la venta del mismo predio poseído por el vasco Arrúe y le denunciaba por hacer uso de sus tierras para cría de ganado, además del negocio de su bote en el Yí. Situación que lleva inesperadamente a prisión a Arrúe, persona honesta y ponderada en la zona, causando la mutación del concepto general.
Ya en Montevideo nuevamente, Arrúe fue bien asesorado y compra de inmediato el campo a Martínez, operación realizada por el escribano Palomino, con escritura otorgada el 11 de septiembre de 1789.
Ya poseedor de sus casi 60.000 mil hectáreas, nuestro ancestro, aún con su orgullo y honra herida, no podía dejar que mancharan el buen nombre de su familia. Así que se fue a la capital virreinal a reclamar judicialmente su cuenta por el dinero que Callorda y su mujer habían cobrado, pero por sobre todo, para dejar constancia de su honorabilidad. La demanda se basó en los papeles firmados (pero sin valor) que la pareja le entregaba, esta se inició en octubre de 1792 y el juicio terminó en mayo del 93´. Parece increíble que Arrúe hiciera el viaje, se estableciera siete meses en Buenos Aires y gastara, vaya a saber cuánto en asesoramientos, por el prurito de cobrar una suma notoriamente inferior a sus desembolsos. Esto deja evidencia que nunca fue el dinero su motor, si no, la limpieza de su nombre por haber ido a prisión injustamente y dar un ejemplo ejemplarizante. Dicho expediente se encuentra en Buenos Aires. (Archivo de la Nación, Sala 9. 40. 3.2). Por suerte para nosotros, somos una de las familias del viejo patriciado mejor documentadas y todo es comprobable.
Misma documentación que trajo y se conserva de don José Antonio Arrúe de Ipenza, -el patriarca de nuestra familia- al llegar a estas tierras, conteniendo información de su nobleza, ya que era lo que se estilaba entonces entre la gente de su condición, donde demostraba su filiación de hidalguía legítimamente aprobada y conformada según la disposición de los fueros, para que en esa virtud, Juan Bautista, Ignacio y Martín de Arrúe Olaso Irazusta, y su descendencia (entre ellos nuestro trastatarabuelo) gocen en la villa y todos los territorios la calidad de nobles, hijosdalgos de sangre y solar conocido. Y con esto vuelvo al principio, el peso del honor, del nombre de la familia, y el orgullo y deber de mantener la sangre limpia nunca se debe olvidar y por tal, debemos actuar en consecuencia. Aquí el retrato de nuestra trastatarabuela, digna representante del viejo patriciado, doña Bernarda Castilla -perdón, doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres, si se quiere ser más exacto con los documentos que con la simplicidad que ella usó su propio nombre.
La fidelidad del pincel de Cayetano Gallino condensó en el retrato toda la sencillez de una estampa patricia ajena a frivolidades y notas rumbosas. Envuelta en un sobrio chal claro que contrasta con la intensa oscuridad que sirve de fondo al lienzo, expresión ambigua en la mirada y el pelo recogido en un moño que remata el peinetón, así, tal cual, severa, sin afeites.
De tal palo, tal astilla- valga por una vez el difundido aforismo, si de su parienta la reina católica solían admirar sus contemporáneos lo mucho que podía durarle un vestido remendado, de la matriarca criolla de abolengo hispano retratada por el pintor italiano pudieron también admirarse similares prendas de virtud y una misma vara de austeridad para medir los tiempos de holgura, como los de sacrificio.
Dio dos robustos linajes al patriciado, ARRÚE y ARRIÉN -, sobrevivió a dos maridos, fue madre y abuela de guerreros y hombres de negocios, de ella descendieron dos presidentes de la República, -no de cualquiera-, de la Oriental del Uruguay- y distintas personalidades en el Río de la Plata y Europa. Supo vivir tiempos de fortuna y padeció con abnegación los infortunios, murió anciana y quedó aposentada en el cuadro, mirando desde allí a la posteridad.
Así la describe el historiador y especialista en genealogía, don Ricardo Goldaracena en "El libro de los Linajes", exquisita obra que recopila a las familias pertenecientes al patriciado criollo.
Dato no menor y sobre todo para estos tiempos, es que en su casa de la calle 25 de mayo, hoy museo, declarada de valor histórico patrimonial y la cual aparece en la guía inglesa de Ciudad Vieja fue escenario del ciclo de talleres para el Centro Cultural de España, sobre la liberación de la esclavitud, -y es que precisamente en esa casa, vivieron y trabajaron para la familia, las que luego serían las dos primeras negras libertas del país, María y Felipa. Doña Bernarda pide a Lavalleja por su liberación, creyendo que el modo más digno de solemnizar el nacimiento de una República, es dar públicamente su libertad. Reclamo que tuvo a bien el Gobierno concederle por las justas razones que constan en la carta escrita luego por su yerno, Juan Manuel Areta Landuaceres (marido de Celestina Arrúe López de Castilla), expediente que se conserva en el Archivo General de la Nación, y es la resolución que determina que Felipa y María fueran las dos primeras negras libertas del Uruguay.
Retrato exhibido en la “Exposición Cayetano Gallino” del Salón Nacional de Bellas Artes de Montevideo en junio de 1944. Reproducido fotográficamente y numerado “6” en el correspondiente catálogo. Casi 200 años han transcurrido desde que el maestro Gallino la inmortalizó, desde ese momento siempre a estado a cuidado de la familia y ella cuidando de nosotros.
viernes, 23 de enero de 2026
"Nacimiento de Miguel Pantazoglu Pareja"
Hoy recordamos el nacimiento de nuestro querido Miguel Pantazoglu Pareja, descendiente de aquella emblemática pareja perteneciente al viejo patriciado criollo, compuesta por el estanciero, Comandante del Regimiento de Milicias de Caballería y Alcalde Ordinario en Durazno, don José Antonio Arrúe de Ipenza y doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres.
Hijo primogénito del Cónsul y Agregado Cultural de Grecia en Uruguay, Gregorio Pantazoglu Kalemani y de María Beatriz Clementina Pareja Brown, casados el 5 de marzo de 1941 en la Parroquia Stella Maris de Carrasco. Los otros tres hijos menores del matrimonio se llamaron: Constantino, Alejandro, y Pablo Pantazoglu Pareja. Nieto materno de Fernando Eulalio Pareja Areta, nacido en Montevideo el 12 de febrero de 1876, casado con Betty Brown Jacobson.
Bisnieto de José Pareja Barredo, casado en 1867 con Clementina Areta Arrúe, hija del muy distinguido Coronel de las Guardias Nacionales, hombre de negocios y activo miembro de la Hermandad de la Caridad, don Juan Manuel Areta Landuaceres, descendiente de primeros pobladores, perteneciente a la antigua casa Carrasco Melo-Coutinho, y de Celestina Arrúe López de Castilla, unidos en matrimonio el 25 de julio de 1828 en la Iglesia Matriz de Montevideo.
El 19 de diciembre de 1968, nuestro homenajeado, Miguel Pantazoglu Pareja produce otro enlace patricio dentro del clan familiar al tomar la mano en matrimonio de Virginia Capurro Ameglio. Hija de Pedro "Pacaco" Capurro Etchegaray, reconocido médico, nacido en Montevideo el 11 de enero de 1912, casado con una muy distinguida, Elina Ameglio Fynn, nacida en Montevideo el 10 de enero de 1925. Nieta paterna de Haroldo Capurro Ruano "Papun" -del Clan Castro-, recordado co-fundador en 1922 del Club de Golf del Uruguay en Punta Carretas, siendo presidente de la primera comisión directiva- y de Élida Etchegaray Etchepareborda, casados en 1908. Y materna del distinguido médico, Francisco Ameglio Aguerreberry y Valentina Fynn Butler. Cabe destacar que Virginia es sobrina nieta de Miguel Ameglio Aguerreberry, casado con Clara Young Rose, padres de Francisco Ameglio Young, nacido en Montevideo el 19 de noviembre de 1923, casado con Olguita Beatríz Rodríguez-Ilarraz Bonomi, abuelos de Miguel Ameglio Rodríguez-Ilarráz, unido en matrimonio con Julia Elena Bonino Gerona, otra descendiente de doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres.
Bisnieta de Luis Federico Capurro de Castro, diputado, senador, miembro del Consejo de Estado, del Banco Nacional y del Banco de la República, fundador y primer gerente de la Caja Nacional de Ahorros y Descuentos. Tuvo establecimiento de campo con viñedos en el paraje ahora denominado Margat y una hermosa quinta en Santa Lucía, unido en matrimonio con Ema Ruano de Arteaga, descendiente del linaje de los Gómez Calvo; también bisnieta de Isidro Pedro Fynn Gutiérrez, casado con Valentina Butler Basañez, por ende, tataranieta de Isidro Fynn Bardier, destacado hombre de negocios e integrante de la Sociedad Fundadora del Pueblo Ferrocarril, hoy Villa Colón, a quien una calle de ese barrio recuerda. Unido en matrimonio en 1862 con Bernardina Micaela Lorenza Gutiérrez Moreno y Muxica, nacida en Montevideo el 8 de mayo de 1838, recibiendo los óleos baustismales en la pila de la Iglesia Matriz de Montevideo el 12 de diciembre de 1838 de la mano del Cura Rector, don Santiago Estrázulas y Lamas. Siendo sus padrinos de bautismo el 1.° Presidente del Estado Oriental del Uruguay, el Gral. don Fructuoso Rivera y su mujer Bernardina Fragoso de Rivera. Descendiente de doña María Joaquina del Corazón de Jesús López de Castilla y Cáceres de Muxica y Zubeldía.
De la unión entre Miguel y Virginia es fruto su unigénita María Pantazoglu Capurro, nacida el 1 de abril de 1978, casada dentro del clan familiar al entregar su mano en matrimonio a Marcelo Federico Alzola Abella. Naciendo de esta unión Clementina Alzola Pantazoglu. Siempre te estaré agradecido por el empuje que me diste en esta cruzada por la recopilación de nuestra historia familiar. Abrazo al cielo querido Miguel!
Página web consultada: https://www.capurro.de/capurro_etchegaray.html
Hijo primogénito del Cónsul y Agregado Cultural de Grecia en Uruguay, Gregorio Pantazoglu Kalemani y de María Beatriz Clementina Pareja Brown, casados el 5 de marzo de 1941 en la Parroquia Stella Maris de Carrasco. Los otros tres hijos menores del matrimonio se llamaron: Constantino, Alejandro, y Pablo Pantazoglu Pareja. Nieto materno de Fernando Eulalio Pareja Areta, nacido en Montevideo el 12 de febrero de 1876, casado con Betty Brown Jacobson.
Bisnieto de José Pareja Barredo, casado en 1867 con Clementina Areta Arrúe, hija del muy distinguido Coronel de las Guardias Nacionales, hombre de negocios y activo miembro de la Hermandad de la Caridad, don Juan Manuel Areta Landuaceres, descendiente de primeros pobladores, perteneciente a la antigua casa Carrasco Melo-Coutinho, y de Celestina Arrúe López de Castilla, unidos en matrimonio el 25 de julio de 1828 en la Iglesia Matriz de Montevideo.
El 19 de diciembre de 1968, nuestro homenajeado, Miguel Pantazoglu Pareja produce otro enlace patricio dentro del clan familiar al tomar la mano en matrimonio de Virginia Capurro Ameglio. Hija de Pedro "Pacaco" Capurro Etchegaray, reconocido médico, nacido en Montevideo el 11 de enero de 1912, casado con una muy distinguida, Elina Ameglio Fynn, nacida en Montevideo el 10 de enero de 1925. Nieta paterna de Haroldo Capurro Ruano "Papun" -del Clan Castro-, recordado co-fundador en 1922 del Club de Golf del Uruguay en Punta Carretas, siendo presidente de la primera comisión directiva- y de Élida Etchegaray Etchepareborda, casados en 1908. Y materna del distinguido médico, Francisco Ameglio Aguerreberry y Valentina Fynn Butler. Cabe destacar que Virginia es sobrina nieta de Miguel Ameglio Aguerreberry, casado con Clara Young Rose, padres de Francisco Ameglio Young, nacido en Montevideo el 19 de noviembre de 1923, casado con Olguita Beatríz Rodríguez-Ilarraz Bonomi, abuelos de Miguel Ameglio Rodríguez-Ilarráz, unido en matrimonio con Julia Elena Bonino Gerona, otra descendiente de doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres.
Bisnieta de Luis Federico Capurro de Castro, diputado, senador, miembro del Consejo de Estado, del Banco Nacional y del Banco de la República, fundador y primer gerente de la Caja Nacional de Ahorros y Descuentos. Tuvo establecimiento de campo con viñedos en el paraje ahora denominado Margat y una hermosa quinta en Santa Lucía, unido en matrimonio con Ema Ruano de Arteaga, descendiente del linaje de los Gómez Calvo; también bisnieta de Isidro Pedro Fynn Gutiérrez, casado con Valentina Butler Basañez, por ende, tataranieta de Isidro Fynn Bardier, destacado hombre de negocios e integrante de la Sociedad Fundadora del Pueblo Ferrocarril, hoy Villa Colón, a quien una calle de ese barrio recuerda. Unido en matrimonio en 1862 con Bernardina Micaela Lorenza Gutiérrez Moreno y Muxica, nacida en Montevideo el 8 de mayo de 1838, recibiendo los óleos baustismales en la pila de la Iglesia Matriz de Montevideo el 12 de diciembre de 1838 de la mano del Cura Rector, don Santiago Estrázulas y Lamas. Siendo sus padrinos de bautismo el 1.° Presidente del Estado Oriental del Uruguay, el Gral. don Fructuoso Rivera y su mujer Bernardina Fragoso de Rivera. Descendiente de doña María Joaquina del Corazón de Jesús López de Castilla y Cáceres de Muxica y Zubeldía.
De la unión entre Miguel y Virginia es fruto su unigénita María Pantazoglu Capurro, nacida el 1 de abril de 1978, casada dentro del clan familiar al entregar su mano en matrimonio a Marcelo Federico Alzola Abella. Naciendo de esta unión Clementina Alzola Pantazoglu. Siempre te estaré agradecido por el empuje que me diste en esta cruzada por la recopilación de nuestra historia familiar. Abrazo al cielo querido Miguel!
Página web consultada: https://www.capurro.de/capurro_etchegaray.html
martes, 20 de enero de 2026
"Hoy celebramos a Patricio Shaw Pacheco"
En la ciudad de Melo, el 20 de enero de 1938, nace Patricio Eduardo Shaw Pacheco, otro de los descendientes de Celestina Arrúe López de Castilla de Areta. Nuestro homenajeado siguió con la tradición familiar de la cría de ganado al igual que su padre, el ingeniero agrónomo, Eduardo "Eddie" Shaw Pareja, conocido como "El Inglés", casado con Aída Celia Pacheco Gómez, "Morisca".
Patricio es nieto paterno de Charles John Shaw Wells, nacido el 1 de abril de 1871, quien fuera el primer retoño de la estirpe Shaw en Uruguay. Descendiendo de él la rama oriental de la familia, cuando a sus 27 años toma la mano en matrimonio de Ema Clementina Pareja Areta, señorita de noble cuna, descendiente de primeros pobladores, nacida el 11 de febrero de 1874. Hija de José Pareja Barredo y Clementina Areta Arrúe, casados en 1867, y nieta materna del distinguido Coronel de las Guardias Nacionales, Juan Manuel Areta Landuaceres y Celestina Arrúe López de Castilla, casados en la Iglesia Matriz de Montevideo el 25 de julio de 1828.
Sobrino nieto entre otros de Alejandro Shaw Wells, quién tomó la mano en matrimonio de María de la Concepción Howard Arrién, otra descendiente de la matriarca patricia, doña María Bernarda López de Castilla y Cáceres de Arrúe y Arrién; y de Ricardo Shaw Wells, quien fuera presidente de la Cámara Nacional de Comercio Ganadero, casado el 14 de noviembre de 1898 con Julia Ana Villegas Vidal, siendo padres de Julia Elena Shaw Villegas, casada en 1ras nupcias con Raúl Arocena Capurro -(ascendentes de los Arocena Shaw, Arocena Storm, Pérez del Castillo Arocena, Ravecca Pérez del Castillo, y Mangino Arocena; y en 2das nupcias con Eduardo Rodríguez-Larreta Arocena, abogado, legislador, y fundador del diario "El País").
Bisnieto de Charles Shaw MacLean, quien naciera el 20 de febrero de 1847, siendo el primer Shaw criollo, casado el 15 de junio de 1870 con Flora Parker Wells Warren, nacida el 7 de mayo de 1850, descendiendo de ellos la rama oriental. Tataranieta de John Shaw Stewart, fundador de este brillante linaje que reprodujo en estas tierras los mismos rasgos de grandeza de sus mayores, nacido el 21 de febrero de 1819 en Glasgow, Escocia, Reino Unido, misma ciudad donde contrajo matrimonio en 1841 con Mary MacLean Hardy, nacida el 12 de enero de 1820. En octubre del próximo año se encontró Shaw MacLean radicado en Buenos Aires, ciudad donde nacen sus seis hijos. Hombre decidido y emprendedor, al igual que muchos anglosajones que con su buena visión mercantil y mucha audacia lograron ocupar un sitial de preferencia en lo más granado de la sociedad rioplatense. En estas comarcas su bisabuelo había instalado un negocio de importación de maquinara agrícola y otros insumos, fundando la casa de comercio "Juan Shaw e hijos", casa que también operó en Montevideo, ubicada en la calle Rincón de la Ciudad Vieja. En Argentina introdujo el primer molino, el primer arado de acero y otros implementos agrícolas entonces desconocidos para el campo argentino. Y en su afán de innovar, la firma Shaw fue también la primera concesionaria de los automóviles "Ford".
Por su parte, nuestro homenajeado contrajo matrimonio en la ciudad de Melo, el 24 de junio de 1967, con Ana María Ocariz Olmos, nacida en Cerro Largo el 11 de abril de 1942, matrimonio sin descendencia.
Bisnieto de Charles Shaw MacLean, quien naciera el 20 de febrero de 1847, siendo el primer Shaw criollo, casado el 15 de junio de 1870 con Flora Parker Wells Warren, nacida el 7 de mayo de 1850, descendiendo de ellos la rama oriental. Tataranieta de John Shaw Stewart, fundador de este brillante linaje que reprodujo en estas tierras los mismos rasgos de grandeza de sus mayores, nacido el 21 de febrero de 1819 en Glasgow, Escocia, Reino Unido, misma ciudad donde contrajo matrimonio en 1841 con Mary MacLean Hardy, nacida el 12 de enero de 1820. En octubre del próximo año se encontró Shaw MacLean radicado en Buenos Aires, ciudad donde nacen sus seis hijos. Hombre decidido y emprendedor, al igual que muchos anglosajones que con su buena visión mercantil y mucha audacia lograron ocupar un sitial de preferencia en lo más granado de la sociedad rioplatense. En estas comarcas su bisabuelo había instalado un negocio de importación de maquinara agrícola y otros insumos, fundando la casa de comercio "Juan Shaw e hijos", casa que también operó en Montevideo, ubicada en la calle Rincón de la Ciudad Vieja. En Argentina introdujo el primer molino, el primer arado de acero y otros implementos agrícolas entonces desconocidos para el campo argentino. Y en su afán de innovar, la firma Shaw fue también la primera concesionaria de los automóviles "Ford".
Por su parte, nuestro homenajeado contrajo matrimonio en la ciudad de Melo, el 24 de junio de 1967, con Ana María Ocariz Olmos, nacida en Cerro Largo el 11 de abril de 1942, matrimonio sin descendencia.
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